Rienda suelta a los recuerdos
Estimado Alfredo: La verdad es que siempre me preguntaba qué habrá pasado con toda
la gran obra del querido Cholo. Varias veces he pasado en auto frente a
la casa de Gorostiaga y siempre me pareció cerrada. Hoy recibí este mail que me
llevó a un blog donde me enteré con alegría que sigue todo funcionando.
Yo vivo en el campo (25 de Mayo, Buenos Aires) y voy poco a la
capital pero, desde ya me ofrezco a colaborar con todo lo que esté a mi alcance
para que la RUSJ siga beneficiando a tantos jóvenes ingenuos que vamos a la
"Capi" pensando que nos vamos a llevar el mundo por delante. Yo no
tuve hermanos hasta que llegué a la Residencia. Viviendo allí, tuve que
aprender a compartir y tolerar las cosas más inusuales que se te puedan
ocurrir. Todos los fines de semana volvía a la casa de mis padres, pues la mía ya estaba en Buenos Aires, y ni bien bajaba del tren o colectivo, me exigían el informe de todo lo acontecido esa semana para destornillarse de risa con mis relatos de todos los sucesos de la RUSJ.
Pasados unos años, Monseñor creó la figura del Intendente para ayudar a Saverio, que ya no veía muy bien. Me nombró a mí y me pasé el último tiempo arreglando cerraduras y cambiando foquitos. La verdad, si bien varias veces tuve que salir de la cama para abrir alguna puerta trabada, todo lo recuerdo con gran alegría y mucho afecto. La RUSJ me enseñó a vivir en sociedad y eso ha sido muy útil para mí hasta el presente. Sin más que agregar, un fuerte abrazo.
Ignacio Laffaye. “El francés”.
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