LISTADO DE VINCULADOS

Al pie del Blog puedes consultar la lista de direcciones de mail de ex residentes, a la que se van agregando continuamente nuevos datos.
Por favor enviar novedades al mail de la Fundación o al de Pérez Alfaro
.

Concurrentes al Blog

martes, 17 de mayo de 2011

17/5/2011. Misa conmemorando el fallecimiento de Monseñor Maglioco

HOMILÍA DE LA MISA EN MEMORIA DE MONSEÑOR ANGEL JOSÉ MAGLIOCO EN EL PRIMER MES DE FALLECIDO
"Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas". (Jn 10, 11)

En estos días posteriores a la Pascua, la liturgia nos trae para la meditación aquellas palabras del Evangelio de Juan "Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas". (Jn 10, 11). ¡Qué oportunas resultan al recordar en este día, a un mes de su fallecimiento, al queridísimo Mons. Maglioco! El pastor bueno, recto, y a su vez sensible y afectuoso, que a lo largo de su existencia, en las cosas más sencillas y en las horas cruciales para la vida de muchos de nosotros, dio muestras de intensa vida sobrenatural acompañándonos como el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas.
Con su espíritu de hombre bueno, decidido a mirar la realidad y las personas que el Señor le encomendaba desde los ojos de Dios, y a amarlas desde su corazón paternal, puso la mano en el arado del Sacerdocio Católico sin mirar atrás, permaneciendo siempre fiel, y convirtiendo en signo de su vida pastoral la entrega silenciosa, imitando a San José, a quien enseñaba a amar devotamente. Y así se lo concedió el Señor a este hijo suyo Ángel José, que al constatar que su vida se apagaba, quiso sin embargo, continuar con sus manos en el arado hasta el último día en el servicio de las almas en la Residencia Universitaria San José, esperando sólo la recompensa de quien ha combatido el buen combate, el contemplar a Dios en su gloria. “Siervo inútil eres, cumples con tu deber”, nos repetía siempre y hoy nos queda su ejemplo.
Dentro de sus enseñanzas sobre el sentido de la vida y el fin que se debe procurar en ella aparecen las palabras de san Agustín que gustaba utilizar en sus diálogos con los Residentes, y que hoy resuenan una vez más en nuestro interior: «Nos hiciste, Señor para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Ti». O al modo de San Pablo: “Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor» (Rom 14, 7-8). Ante el misterio de la muerte, para el hombre que no tiene fe parece que todo se pierde indefectiblemente. Y sólo la palabra de Cristo es la que ilumina el camino de nuestra vida y confiere sentido a cada uno de sus momentos. Que esa fe profunda de Monseñor Maglioco en la Resurrección y la Vida Eterna hoy nos llenen de esperanza como aconteció en su vida, especialmente en estos últimos años. Que en nuestro último día, con la Gracia de Dios, podamos repetir con él lo que nos decía al enterarse de la partida hacia la Casa del Padre de "Pancho" Macaya y que seguramente ha estado en sus labios en sus últimos momentos: "Creo que mi Redentor vive y que en el último día he de resucitar, y con mis ojos veré a mi SALVADOR" (de la liturgia de Difuntos). Amén
Pbro. Oscar Ángel Naef

No hay comentarios:

Publicar un comentario