Querido Juan Manuel, espero tres cosas, que sea este tu correo, que me recuerdes y que me perdones por haberte elegido.-
Casi treinta años que no te veo, imagino y estoy seguro seguis igual en tu integridad y empuje. Algo sé tuyo por alguna noticia en internet sobre tu asistencia a congresos, por haber salvado la vida a un político de Río Negro que hace unos años me mandó tus saludos ( si se enteran en mi provincia que fuiste vos se te enojarán, y mucho ), y por supuesto que has tenido varios hijos por haberte leido en la triste necrológica de La Nación de hace un mes, creo que concordamos con algunos nombres de ellos, tengo dos hijos, José Francisco de casi 18 y María Luján de casi 15.-
Juan, hay duelos de los que no puedo superar su primera etapa, la de negación de no ver más fisicamente a quien ya no nos acompaña, mi señor padre, algún amigo del alma, y ahora del Cholo, quien un buen día, me recibió sin saber quien era yo ni mi familia ni mi pueblo, con su inmensa sabiduría me habrá visto tan solo y perdido que tuvo compasión y a partir de un 4 de noviembre de 1.976 - nunca olvidaré esa fecha - integré una comunidad inimaginable para mí hasta entonces. Para dicha época, si mal no recuerdo estabas en la dos del ala de abajo con Gustavo Manrique y no recuerdo quien más, los Gustavos de Chivilcoy en la uno, yo empezé en la 10, y de entonces no me quise ir más, hasta, ya recibido, diciembre de 1.983 en que volví a mi Cipolletti quierido; fue una etapa hermosa de mi vida, como estimo la de todos quienes vivimos en la RUSJ.-
Etapa la cual me permitió crecer, conocer de grande al Señor, amigos maravillosos y sobre todo, a una Personalidad como la de Monseñor el cual, cono solo mirarte sabía que te pasaba y que consejo necesitabas.-
Fueron tan profundos los años vividos que me costó volver a la Residencia, mantener vínculos y expresar mi agradecimiento por mi paso en la Casa. Hace ya algunos años, mantuve una entrevista con Monseñor y no tuve necesidad de contarselo porque El ya lo imaginaba y presentía - como nos conocia y recordaba !! ., me fuí con mucha paz por la vuelta, con sus deseos venturosos para mi familia, me contó de varios ex residentes que lo acompañaban, lo cual me alegró enormemente.-
Siempre he guardado en mi corazón y espíritu mi paso y vivencias por la Residencia, cuantas decisiones de las importantes en la vida habré tomado pensando que me sentía aconsejado, guiado y acompañado por todos sus integrantes, por más que fisicamente no hayamos continuado viendonos, estoy eternamente agradecido que a partir de ese cuatro de noviembre Monseñor me haya enseñado otro camino, limpio, iluminado y que me brindara la paz necesaria para crecer en la fé y en la vida.
Perdón por mi egoismo, entreteniendo tu tiempo, deseaba compartir mis lágrimas con alguien, lo extraño al Cholo, desde el día que me fui de la Residencia y más aún ahora que ha partido a la otra Casa, la Merecida y Eterna; como a todos ustedes, mis hermanos del alma a quienes conocí gracias a El.-
Un fraterno abrazo para vos, para todos y sus familias, espiritualmente juntos el 17 en su Misa, oración y recuerdo.-
Raul Fernando Santos
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